Secuelas de una velada única

No siempre se tiene la suerte de disfrutar en un mismo concierto de todos los ingredientes necesarios para una velada musical inolvidable. Por eso ha resultado tan especial nuestra actuación de ayer  en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid.

 

Y es que los detalles de este evento sólo pueden dejarnos buenos recuerdos: la buena acústica de la sala de cámara, la amabilidad de los técnicos, la acogida especialmente calurosa de un público que llenó la sala y entre el que se hallaban algunos familiares, amigos, antiguos profesores y una buena cantidad de jóvenes talentos (alumnos del Conservatorio Profesional de Valladolid)...  

 

Todo ello creó un ambiente ideal para que disfrutásemos sobre el escenario, y esa es la mejor experiencia que puede proporcionar un concierto. Gracias a todos los que habéis hecho posible que merezca la pena el esfuerzo invertido hasta ahora; nos habéis recordado que los momentos de incertidumbre, de malabares con nuestros horarios y de sobrecarga de trabajo son un mero peaje para disfrutar de aquello que realmente nos gusta hacer.

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